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Comprar comida en Internet.

Escrito por en Productores

Comprar comida en Internet, el camino directo a los Productores españoles. En compraralproductor.com decenas de Productores ponen sus productos en venta de forma conjunta, permitiendo de esta forma que los Consumidores accedamos a una compra de distintos productos de diferentes zonas y recibirlos todos en un único envío.

Comprar comida en Internet

Comprar comida en Internet

Internet puede que sea uno de los últimos reductos para comprar comida de verdad, en donde podemos recuperar un estilo de compra, en el que primaban los alimentos de proximidad, y en el que los Consumidores tenían la garantía directa del Productor que los elaboraba.

De esta forma, compraralproductor.com es el resultado de la unión de decenas de Productores Locales de toda la Península Ibérica para la venta directa de los productos que elaboran. Así, los Consumidores pueden acceder a la compra directa de dos formas:

Comprar comida en Internet a Productores Locales.

Los Productores hemos creado en Santiago de Compostela nuestra central desde la que preparamos y enviamos los pedidos que se realizan en el Supermercado de los Productores, compraralproductor.com. Así de esta forma decenas de productores de toda España ponen sus productos a la venta en un mismo punto, compraralproductor.com, para podamos comprarlos de forma conjunta.

Comprar comida en Internet

Comprar comida en Internet

Comprar un queso manchego, un blanco gallego y legumbres castellanas es posible, además recibirás todo en un único envío.

A día de hoy, podemos ver como las grandes superficies han tomado un modelo de negocio que se basa en la búsqueda de Productores en cualquier lugar del mundo, que puedan elaborar alimentos característicos de nuestros campos a precios ínfimos, con los que poder competir con su competencia. Este modelo está poniendo en jaque a toda la Industria agraria en España, ya que las grandes superficies, exigen a los Productores Españoles que compitan con Productores de otros países, los cuales tienen un coste de producción mil veces menos, por distintas causas, como por ejemplo, seguridad laboral, precios de la tierra, salarios de los trabajadores, higiene en las instalaciones,… Con las compras a estos países de alimentos “marca blanca”, los Consumidores somos cómplices de un abuso de los derechos de los trabajadores, además de hacer un flaco favor en la lucha de una seguridad alimentaria digna.

Comprar comida en las grandes superficies.

Los alimentos producidos en nuestro país, son alimentos de la máxima calidad, reconocidos mundialmente, a unos precios en Origen que nada tienen que ver a los precios que vemos en las grandes superficies. Puede que la explicación a estos precios abusivos se encuentre en los costes de mantenimiento de estas grandes superficies, es decir:

Los costes de estas grandes superficies de compra son muy elevados, por muchos motivos,  cada vez son centros más grandes, por lo que los consumos que generan, electricidad, luz, seguridad, máquinas,… además, abren en horario interrumpido y necesitan varios turnos de personal para cubrir todas las horas, de este modo tan sencillo, sus costes, sólo por abrir sus puertas son enormes, de esta forma, los márgenes de lo que venden han de ser mayores de lo que lo eran en un pasado, o lo que es lo mismo, han de comprar “alimentos similares” a los que existen en nuestras tierras, a costes mínimos. Es aquí por lo que cada vez es más complicado encontrar marcas de Productores pequeños y de cercanía en los Hipermercados.

Las Grandes Superficies penalizan la compra de los alimentos producidos por Productores Locales, subiéndoles el precio e intentando mantener los márgenes que disponen con los alimentos que nos traen de otras latitudes a precios ínfimos. Es por esto, que a la hora de comprar comida estamos apoyando sin saberlo a un tipo de consumo que nada tiene que ver con un modelo sostenible, alimentos que son elaborados a miles de kilómetros, los cuales, en su viaje a nuestras casas dejan una huella de CO2 enorme, factura que pagarán las siguientes generaciones o que ya hemos empezado a pagar ahora.

Prácticas abusivas para aumentar beneficios.

En el siguiente vídeo podemos ver el por qué la fruta viene en bandejas, antes era a granel y podíamos pedir un kilo, medio kilo o lo vemos como que nos interesara. Ahora intentan vendernos en bandejas, obligándonos a comprar más de lo que podemos consumir. Además de engaños en los pesos de forma regular, como el que podemos ver en el siguiente vídeo.

Así nos engañan con los pesos al comprar comida.

Además de engañarnos en los pesos, nos engañan con sus ofertas, son muchos los ejemplos que existen, en los que, con métodos sibilinos hacen que caigamos en la trampa una y otra vez, con 3×2 engañosos, formatos ahorro?… ofertas que no lo son para nada y con las que ganan importantes cantidades de dinero.

Algunos ejemplos que pueblan Internet:

Ofertas engañosas al comprar comida.

Ofertas engañosas al comprar comida.

Ofertas engañosas al comprar comida

Ofertas engañosas al comprar comida

Ofertas engañosas al comprar comida.

Ofertas engañosas al comprar comida.

Además, existen fraudes más evidentes, como los que nos engañan en cuanto al origen de los productos.

Ternasco de Aragón nacido en Irlanda

Ternasco de Aragón nacido en Irlanda

 

En grande Valencia pero el origen es Argentina.

En grande Valencia pero el origen es Argentina.

Además nos encontramos noticias como esta, en la que grandes cadenas de alimentación, eliminan productos elaborados en nuestro país, por otros originarios de otras latitudes.

Comprar comida preparada. No es una buena idea.

Este es un tema sobre el que hablamos habitualmente, ya que es demencial lo que se les está permitiendo a las grandes industrias alimentarias. Pero hoy vamos a hablar de una periodista que ha causado un gran revuelo en UK, Joanna Blythman, ha escrito varios ensayos sobre alimentación como Shopped: The Shocking Power of British Supermarkets o What to Eat: Food that’s good for your health, pocket and plate, pero su último libro, que se acaba de publicar en Reino Unido, promete ser el más polémico.

Swallow This: Serving Up the Food Industry’s Darkest Secrets (“Trágate esto: mostrando los secretos más oscuros de la industria alimentaria”) es el resultado de varias décadas de trabajo de investigación, en torno a una industria que, según explica Blythman en el libro –del que la prensa británica publicó varios extractos la pasada semana–, está envuelta en secretismo.

Swallow This: Serving Up the Food Industry's Darkest Secrets

Swallow This: Serving Up the Food Industry’s Darkest Secrets

Joanna Blythman se ha pasado años llamando a las puertas de las industrias y frustrándose por lo poco que se conocía de los alimentos procesados por estas industrias. Con el tiempo, los contactos creados en las industrias le fueron permitiendo entrar y lo que encontró no es nada bueno para los Consumidores.

A finales de 2013, logró acceder a la mayor feria internacional de la industria alimentaria, Food Ingredients, que se celebra todos los años en Europa. Una feria que reúne a 23000 profesionales de más de 154 países, que colectivamente manejaban unos 4000 millones de Euros y que a diferencia de todas las ferias de diferentes sectores, es una feria en la que si no perteneces al sector no puedes acceder, algo sospechoso cuando no se tiene nada que ocultar.

JoannaBlythman

JoannaBlythman

Joanna Blythman recuerda que, “Lo primero que me sorprendió fue la ausencia de comida”, asegura la periodista. “A diferencia de todas las otras ferias de alimentación a las que había acudido antes, se mostraba muy poca. Pensé que era porque los compradores saben perfectamente en de qué está hecho lo que se vende, y no es muy agradable comerlo”.

De los pocos productos acabados que se ofrecían en la feria, eran unos “pastelitos” que tenían un aspecto similar a los de cualquier confitería, pero estaban hechos sin huevos, mantequilla o crema. Esto era posible gracias al“aislado de proteína de patata”, un ingrediente revolucionario que puede ser adaptado para realizar espumas, emulsiones o gelificaciones que proporcionan el volumen, la textura, la sensación en la boca y la estabilidad de los pasteles reales.

“Siempre que trataba de averiguar más mis preguntas eran acogidas con reticencia”, explica la periodista en el libro. “Era como preguntar algo a los responsables de prensa del Ministerio de Defensa, cualquier respuesta era vaga y evasiva. Lo único que decían era: ‘Es un proceso especial’.

Frutas y verduras siempre frescas.

Tras pasar varias horas en la feria, Blythman descubrió por fin un puesto en el que parecían ofrecer comida de verdad: frutas y verduras cortadas, y además con buen aspecto. “El vendedor de Agricoat me explicó que habían sido sumergidas en una de sus soluciones, NatureSeal, que contenía ácido cítrico y otros ingredientes, y lograban añadir 21 días de vida a los vegetales”, explica la periodista. “Tratadas de esta manera, las zanahorias no desarrollan el moho blanco que delata su edad, las manzanas cortadas no se vuelven marrones, ni las peras traslúcidas. Un baño en NatureSeal hace que las ensaladas de bolsa parezcan frescas y naturales”.

Para el comercial, explica Blythman, esta solución acuosa era un triunfo tecnológico, una bendición para los servicios de restauración que de otra manera tendrían que tirar la comida sin venderla. NatureSeal tiene además un beneficio adicional: como no es un ingrediente como tal, no hay ninguna necesidad de hablar de él en el etiquetado. No es necesario decirle al cliente que su ensalada “natural” y fresca” lleva quince días en el mostrador.

La industria es conocedora de que los consumidores están cada vez más concienciados de lo que comen, y el etiquetado cada vez se vigila más, pero aún no es suficiente. Por ello, el objetivo de gran parte de los nuevos inventos de la industria alimentaria es calificar como “natural”, “fresco” o “sin aditivos” a productos que ningún ser humano en la Tierra trataría como tal.

Blythman pone un ejemplo común de este lavado de cara. “Al escoger un salami, hasta el consumidor más concienciado se sentirá relajado cuando vea‘extracto de romero’ en su lista de ingredientes”, explica la periodista. “Pero el extracto de romero es en realidad un sustituto de varios antioxidantes de la vieja escuela, los E300-21, como el butilhidroxianisol (BHA) y el hidroxitolueno butilado (BHT), que utilizan los fabricantes para ralentizar la velocidad a la que los alimentos se vuelven rancios para así extender su vida útil”.

¿Es la Industria Alimentaria nuestro enemigo?

Muchos de los procesos que utiliza la industria alimentaria provocan alarma entre los consumidores, pero ¿está justificada? Cualquier innovación técnica causa recelo en un principio, pero ¿suponen estas innovaciones un peligro real para nuestra salud?

Según Blythman, no podemos pensar que esta nueva vuelta de tuerca a la composición de nuestros alimentos vaya a mejorar nada: “La historia de la comida procesada está repleta de ingredientes que se presentaron inicialmente como más seguros y aconsejables y que después fueron retirados”. Es el caso de las grasas vegetales hidrogenadas, como la margarina, que ahora sabemos son mucho menos saludables que la mantequilla a la que sustituían, o el jarabe de maíz de alta fructosa, que en su día se vendió como una alternativa al azúcar más saludable y hoy está en el punto de mira de las autoridades sanitarias, que lo consideran en parte responsable de la epidemia de obesidad que sufre EEUU.

Blythman y su glosario para que comprendamos las etiquetas.

Vitaminas añadidas

Versiones de fábrica de las vitaminas naturales que se encuentran en los alimentos. El ácido ascórbico, la vitamina C artificial, se suele sintetizar a partir de la fermentación de maíz transgénico y la vitamina E se obtiene normalmente de derivados del petróleo.

Fibra soluble Un término para referirse al almidón modificado que suena mejor. Se utiliza para reducir la cantidad de nutrientes en la comida procesada y así abaratar costes.

Colorantes naturales

La única diferencia con los colorantes artificiales es que los pigmentos originales se extraen de la naturaleza. Por lo demás, se fabrican utilizando los mismos procesos industriales, que incluyen la extracción mediante disolventes agresivos. Edulcorantes artificiales

Varios estudios a largo plazo han desvelado la relación entre los edulcorantes artificiales y la ganancia de peso. Parece además que podrían incrementar el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Enzimas

Se utilizan para hacer que el pan permanezca blando por más tiempo, para inyectarlo en el ganado antes de que pase por el matadero, para que se ablande la carne o para procesar el zumo de fruta y que tenga una apariencia más natural.

Proteína de ternera, cerdo o pollo

Son colágenos extraídos de los restos de carnicerías y mataderos, procesados para convertirlos en polvo, que se añaden a carnes de baja calidad. Les da volumen, incrementa el contenido de proteína de la etiqueta y, en combinación con el agua, sirven de sustitutos de la carne.

Ensaladas lavadas y listas para comer

Estas bolsas de ensalada que se han puesto tan de moda últimamente se “lavan” en agua del grifo con cloro, a menudo con ácidos de frutas, en polvo o líquidos, que inhiben la aparición de bacterias. El mismo líquido del tanque de lavado se suele utilizar durante ocho horas seguidas.

Aceite vegetal puro

Aceites refinados, blanqueados y desodorizados. A menudo se les añaden productos químicos para extender su vida útil.

Aromas naturales

Incluso la industria de los aromas admite que no hay mucha diferencia en la composición química de los aromas naturales y artificiales. Se fabrican utilizando los mismos procesos físicos, encimáticos y microbiológicos.

Desde compraralproductor.com los Productores realizamos un llamamiento a las autoridades competentes, en el que no nos mostramos contrarios a una Industria Alimentaria, simplemente exigimos que ésta informe realmente de lo que los Consumidores adquieren para alimentarse ellos y sus familias. Este no es un tema menos, al contrario, la salud de una sociedad empieza por la calidad de los alimentos que utiliza para el desarrollo y el mantenimiento, es el Estado el responsable de la calidad o de las garantías que ha de exigir a los fabricantes de comida.

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